La enfermedad desaparecía progresivamente de la mayor parte del territorio español, gracias a los avances en medicina, a los insecticidas y a las medidas adoptadas en la lucha antipalúdica desarrolladas por el Instituto Nacional Antipalúdicoantipalúdico, desde Navalmoral de la Mata. La lucha antipalúdica siguió tres estrategias principales:
1. Eliminar el parásito del cuerpo humano
En España las píldoras de quinina eran la forma más útil de tratamiento del paludismo. Las quinas son árboles y arbustos originarios del Perú. Su uso comenzó en el siglo XVII por los colonizadores, que utilizaban su corteza como febrífugo. Los jesuitas la introdujeron en España y empezaron a difundir el remedio, pero no fue hasta 1820 que se extrajo de la corteza la quinina.
En 1945 se sintetizó una nueva droga antipalúdica, la cloroquina. Estos fármacos nuevos desplazaron a la quinina de procedencia vegetal, desapareciendo gran parte de las plantaciones. En España, Álvaro Lozano, director del Instituto Antipalúdico de Navalmoral, experimentó con cloroquina, llegándose a plantearse la erradicación de la enfermedad gracias a los éxitos obtenidos.
La utilización de la cloroquina, después de la II Guerra Mundial supuso un gran avance en la lucha contra el paludismo al evitar el desarrollo de las formas infecciosas originadas por Plasmodium falciparum. Según avanzaron las investigaciones a lo largo del siglo XX, se desarrollaron otros fármacos sintéticos a base de quinina, utilizados como tratamiento contra la malaria.
2. Eliminar el mosquito transmisor
Una de las principales metas de la lucha antipalúdica fue eliminar las charcas y depósitos de agua donde se reproducían las larvas, para destruirlas y evitar el desarrollo del mosquito adulto. Para ello se realizaron varias actuaciones:
- El saneamiento de los terrenos a través de drenajes, la construcción de diques y la desecación de canales, charcas y campos.
- El cambio de riego por aspersores y tuberías, evitando los encharcamientos del terreno.
- La plantación de eucaliptos que, gracias a su captación de agua, hacíia desaparecer las charcas. En la actualidad los eucaliptos generan gran impacto ambiental por la acidificación de los terrenos y la desecación de los mismos.
Otro método de destrucción de huevos y larvas fue el uso de aceites, petróleo, el pelitre o el verde parís. Al extender una capa de estas substancias en la superficie del agua estancada se impedía la llegada del aire, lo que provocaba la muerte de estas especies de mosquitos, bien por asfixia o por envenenamiento. Esta medida dejó de aplicarse, al afectar no solo a las larvas del mosquito sino a todo el ecosistema.

Imagen 3. Aceite Verde París.Chris goulet at English Wikipedia
El uso de insecticidas como el DDT permitió una lucha más eficaz contra los mosquitos, aunque con el tiempo el mosquito desarrolló resistencia a este tipo de insecticidas y su uso se acabó prohibiendo por motivos medioambientales y sanitarios, al considerarse altamente tóxico. Otros insecticidas que se utilizaron fueron los insecticidas clorados (HCH o 666) y el Lindano, los ensayos de los cuales se realizaron en Murcia, Navalmoral de la Mata y El Robledo (La Vera), obteniendo gran éxito y convirtiéndose en el comienzo de la campaña de erradicación que más tarde se aplicó a todo el país.
Como parte de otras actuaciones, en este caso la lucha biológica frente al vector, en 1921, se introdujeron las gambusias, un pez de pequeño tamaño pero muy voraz originario de Norte América, que se aclimataron perfectamente a este hábitat y se utilizaron como elemento de control biológico del mosquito Anopheles, ya que se alimentaban de sus larvas. Las crías del pez se depositaban en unas vasijas de barro y se llevaban a las zonas afectadas, se introducían en los cursos del agua y charcas para eliminar la presencia de larvas de mosquito. Las gambusias en la actualidad siguen presentes en nuestros ríos, creando un problema medioambiental al considerarse una especie invasora, ya que puede llegar a desplazar a especies autóctonas (Imagen 4).

Imagen 4. Macho y hembra de Gambusia holbrooki.Gunther Schmida / http://www.guntherschmida.com.au. License: CC BY Attribution-Noncommercial-ShareAlike 3.0[1] y reproducción del botijo utilizado para la “siembra” de gambusias.
3. Evitar el contacto entre el hombre y el mosquito
La comisión Central Antipalúdica elaboró unos carteles y folletos con una serie de recomendaciones para las personas y sus viviendas, como método de concienciación para evitar que el mosquito picara al hombre. Los distribuían los médicos de los dispensarios y se exponían en las escuelas con el fin de llegar a toda la población.
Con el fin de evitar el contacto entre las personas y los vectores, el primer método que se utilizó fue la protección individual. Para ello, en las casas se colocaron mosquiteras en puertas y ventanas, se cubrían las chimeneas con rejillas y se colocaban ventiladores de techo para dificultar el vuelo de los mosquitos. Las personas debían protegerse en la puesta del sol, con un velo de malla fina adaptado al sombrero y hasta el pecho, las manos se protegían mediante guantes de hilo, algodón o lana para guardar las muñecas, y debían usar polainas para ajustarse los pantalones. Además, para evitar el contacto de las personas con el mosquito sobre todo en viviendas, se utilizaron diferentes substancias que ahuyentaban a estos insectos y funcionaban como repelentes naturales. Se usaron, entre otras, las plantas de la menta, albahaca o tomillo colocadas en la cabecera de las camas.