En 1968, el artista brasileño vanguardista Flávio de Carvalho creó una escultura abstracta de hierro y hacero pintados en homenaje a Federico García Lorca, siendo la obra instalada en la Plaza de las Guayanas, en la región oeste de la ciudad de São Paulo. Apenas un año después de su inauguración, en la madrugada del 20 de julio de 1969, en plena dictadura militar y bajo el impacto del AI-5 (decreto de excepción), la escultura sufrió un grave atentado a bomba orquestrado por el Comando de Caza a los Comunistas (CCC), ataque este justificado como una represalia al ambiente político de la época.
Trás la destrucción, los restos fueron recogidos por el ayuntamiento y olvidados en un depósito municipal. En 1971, el propio artista llegó a retaurar las piezas para exponerlas en la 11a primera Bienal Internacional de São Paulo, pero las presiones diplomáticas del régimen franquista español forzaron la retirada del monumento, haciendo que volviera al confinamiento del depósito público.
La gran transformación ocurrió en 1979, cuando un grupo de estudiantes de la ECA (Escuela de Comunicación y Artes) y de la FAU (Facultad de Arquitectura y Urbanismo) de la Universidad de São Paulo, localizó los escombros abandonados y organizó una operación de rescate. Gracias a esta movilización estudantil y la presión ejercida sobre las autoridades políticas, la escultura fue finalmente reinstalada en la misma plaza.
La obra permanece allí hasta hoy, serviendo como testimonio fisico de una época de censura e intolerancia en Brasil. Aunque las nuevas generaciones que casi no leen sepan muy poco de esta historia, la escultura resiste en la plaza como un homenaje al poeta y como memoria viva de la resistencia al autoritarismo.
Adjunto una foto del monumento para que posan conocer la obra.
Joël Ruiz