En mi opinión, la integración de la IA en el flujo de trabajo bioinformático, redefine las competencias del profesional en este ámbito. Todas aquellas tareas más "automáticas" pueden ser realizadas por la IA de una forma mucho más eficiente, sin embargo, esto no indica que el bioinformático deba contar con menos conocimientos, sino todo lo contrario, ya que debe encargarse de cribar aquellas respuestas aportadas por la IA, así como de saber qué y cómo preguntarle, atendiendo al objetivo que se persiga. Es decir, el bioinformático en este caso tendría una función más orientada hacia la validación y supervisión.