Hay una serie de factores socioeconómicos que influirán en la evolución del mercado de la domótica y que conviene tratar, entre los que se encuentran factores poblacionales, la evolución y los tipos de hogares y la percepción social del hogar digital [3].
Uno de los factores poblacionales más relevantes es el envejecimiento poblacional, que supone un incremento importante del número de personas que pasan más tiempo en el hogar y que tienen mayor disposición y necesidad de demanda de servicios que mejoren su calidad de vida. Otro factor a considerar es el retraso en la edad de emancipación de los jóvenes, hecho que favorece la implantación de nuevas tecnologías en la vivienda facilitando su adopción por parte de las generaciones de mayores. Y no menos importante es el hecho de la incorporación de la mujer al mercado laboral, que supone un aumento de las necesidades de tecnologías que faciliten las tareas y el mantenimiento del hogar.
En cuanto a los tipos de hogares, cada usuario tiene unas necesidades y una forma de vida distinta (jóvenes solos, ancianos, parejas jóvenes, personas con discapacidad, familia con hijos, etc.), por lo que su visión del hogar será diferente, por ejemplo podemos pensar en la vivienda como espacio de interacción y socialización, o donde nos sentimos cómodos y seguros, o destinada vivienda al ocio en vacaciones como segunda. Además los hogares no permanecen estáticos a lo largo del tiempo sino que pasan por distintas etapas a lo largo del tiempo, siguiendo normalmente un ciclo familiar desde una primera individual, pasando por la creación de la pareja, la expansión de la familia y posterior contracción de la misma cuando los hijos abandonan el hogar.
Por último, es necesario señalar la imagen social errónea que se tiene del hogar digital, ya que existe un desconocimiento generalizado de las instalaciones de la vivienda y de lo que puede aportar la domótica, siendo comunes las ideas asociadas a la ciencia ficción tales como que la vivienda domotizada se asemeja a una jaula de oro, o la idea de que los sistemas domóticos son caros, poco útiles y difíciles de utilizar y mantener.