A continuación vamos a considerar las Comunidades de Aprendizaje, aunque no es realmente una metodología didáctica sino un proyecto educativo holístico que, incluso, desarrolla su propia teoría de aprendizaje. Aunque minoritario, ha sido asumido por algunas administraciones educativas. Es el caso de la andaluza que lo define como “un proyecto de transformación que desde los centros educativos […] está focalizado en el éxito escolar y, en el cual, el proceso de enseñanza-aprendizaje no recae exclusivamente en manos del profesorado, sino que depende de la implicación conjunta del personal del centro educativo y de diferentes sectores: familias, asociaciones y voluntariado” (p. 47, Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, 2012).
El proyecto de Comunidades de Aprendizaje (Elboj et al., 2003) toma forma con la implementación de las llamada “actuaciones de éxito”, que corresponden a las siguientes estrategias: los grupos interactivos, las tertulias dialógicas (literarias, pero también artísticas, musicales, etc), la formación de familiares, la participación educativa de la comunidad, la extensión del tiempo de aprendizaje y con ello las llamadas bibliotecas tutorizadas, el modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos y la formación dialógica del profesorado. Esta participación educativa de la comunidad implica, asociado a los grupos interactivos, la participación en los centros de un gran número de voluntarios. Además, facilita una cultura de la colaboración que podría permitir la entrada de proyectos ambientales del entorno en los centros. Este proyecto supone una gran apertura del centro a su entorno lo que contribuye, junto con el resto de actuaciones, no solo al éxito académico y a la mejora del clima de convivencia de un centro, sino que también puede facilitar la implementación de proyectos ambientales orientados al desarrollo de competencias y a las competencias para la acción. Y esto es así porque este apoyo externo puede contribuir a iniciativas que nacen en el propio centro pero que son difíciles de llevar a cabo por el esfuerzo que suponen (por ejemplo, los mencionados proyectos de ApS), pero también porque esta apertura facilita que al centro escolar lleguen iniciativas que nacen en el seno del propio tejido social. Así, desde Euroclima +, programa de la Unión Europea y países iberoamericanos, en una propuesta de acción para el empoderamiento climático (Herrero, 2022), hace referencia a Comunidades de Aprendizaje y su capacidad para las acciones transformadoras.
Para transformar un centro en Comunidad de Aprendizaje se suele requerir un cambio, a veces radical, en el funcionamiento del centro, consensuado y asumido por toda la comunidad educativa. La formación de una Comunidad de Aprendizaje se desarrolla a través de diferentes fases (Fig. 13), entre la que destacaremos la etapa de los sueños, que crea unas dinámicas muy intensas de reflexión e introspección, despertando y movilizando a los participantes (la comunidad educativa, familiares y el entorno social) hacia el cambio y la mejora. Y aquí podríamos hacer alusión a un despertar de la concienciación ambiental y en favor de la lucha contra el calentamiento global. Tras esa incorporación del centro a Comunidades de Aprendizaje, el proyecto seguiría implicando un proceso de transformación permanente plasmado en una continua investigación durante la aplicación pedagógica del proyecto, y en fases de formación y evaluación mayor cada cierto tiempo.

Fig. 13. Fases de transformación de los centros en Comunidades de Aprendizaje.
En la fundamentación pedagógica de Comunidades de Aprendizaje juega un papel primordial el denominado “aprendizaje dialógico”. Para la generación de un aprendizaje dialógico deben darse una serie de principios: diálogo igualitario, inteligencia cultural, transformación, dimensión instrumental, creación de sentido, solidaridad e igualdad de diferencias (Elboj et al., 2003). Comunidades de Aprendizaje pretende facilitar una transformación social que logre disminuir las desigualdades a través de una perspectiva dialógica. Justamente este compromiso social puede hacer de estos centros un campo fértil para el compromiso ambiental y específicamente la lucha contra el cambio climático.