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3.4. Terrazas agrícolas

La técnica de las terrazas agrícolas surgió por primera vez en Palestina y en la isla de Kythera (Grecia) durante el periodo calcolítico, alrededor del 3300 a. C. (Beverly, 2009, citado en Kittaneh, 2023). Esta práctica milenaria se efectúa especialmente en áreas montañosas con el fin de aprovechar las tierras escarpadas para el cultivo (Dunjó et al., 2003). Es una de las técnicas más características del Mediterráneo y un elemento fundamental en la construcción del paisaje (Laureano, 2005).

Aunque existen diversas tipologías de terrazas, su principio básico consiste en reemplazar una pendiente por escalones horizontales de tierra, sostenidos por muros de contención verticales de piedra (Corrieri et al., 2022). Este diseño permite almacenar las precipitaciones y el escurrimiento de los ríos para el riego.

La implantación de las terrazas agrícolas se asocia con el inicio de la agricultura avanzada y la intensificación de la producción agrícola mediante el desarrollo de la horticultura. Ello impulsó las exportaciones de vino y aceite de oliva desde Palestina hacia Egipto durante la Edad del Bronce Temprano (Sayej, 1999).

En Palestina, las terrazas agrícolas abarcan miles de kilómetros cuadrados y han sido la base de la producción agrícola durante milenios (Kittaneh, 2023). En otras áreas de Oriente Próximo, las terrazas también han sido utilizadas históricamente para la conservación y el aprovechamiento del agua. En el Líbano, por ejemplo, esta técnica se ha empleado desde hace unos 3.000 años para la irrigación de los famosos bosques de cedros. En Yemen, las antiguas terrazas han sido empleadas durante siglos en entornos montañosos y áridos para la producción agrícola (Bazza, 2007).