Uno de los ingenios hidráulicos que mayor impacto ha tenido en la agricultura a lo largo de la historia han sido las norias hidráulicas o ruedas para elevar el agua (López y Canales, 2022). Se distingue entre las norias fluviales o de corriente, conformadas por ruedas verticales situadas en ríos o canales accionadas por el agua, y las norias de sangre o de tiro, accionadas por tracción animal, que se utilizan para elevar aguas captadas en pozos (Roldán, 2016).
Los términos utilizados por diversos autores para hacer referencia a las diferentes tipologías de noria a menudo no coinciden. Hasta el siglo XIX, las ruedas hidráulicas con cubos movidos por la fuerza del río se denominaban ruedas persas, que hacen referencia al tipo más frecuente en Persia (de Miranda, 2007). La fecha de invención de la rueda persa es incierta. Este ingenio consiste en una rueda vertical sumergida parcialmente, la cual posee una serie de recipientes sujetos a un bucle continuo de cuerda o correa que se suspende por debajo del nivel del agua. Los recipientes actúan como cangilones en la parte inferior, que recogen el agua y la vacían en un canal a medida que ascienden y se invierten en la parte superior del ciclo (McWhorter y Sunada, 1977).
Este elemento es conocido en el Mediterráneo desde tiempos remotos (de Diego, 1984) y fueron los árabes sus principales importadores y difusores (del Pino et al., 2011). Su uso se extendió por el norte de África, el sur de Europa y otras áreas del Medio Oriente, con objeto de aprovechar los recursos hídricos para el regadío y el abastecimiento de agua en territorios áridos y semiáridos. Por ejemplo, las norias hidráulicas en Siria han desempeñado un papel fundamental para la irrigación y el suministro de agua a lo largo de los siglos (de Miranda, 2007). Destacan las norias de la ciudad siria de Hama, situadas sobre el río Orontes, una de las cuales tiene una inscripción que la data en el año 1361 d. C. (Roldán, 2016).
Igualmente, en el Cercano Oriente resulta relevante la presencia de pozos, que en la región se ha realizado tradicionalmente con la ayuda de humanos y animales, utilizando poleas y herramientas manuales primitivas (Voudouris et al., 2019).