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3.2. Captación de agua subterránea

El sistema de captación de agua subterránea conocido como “qanat” se originó en Persia durante la Edad del Bronce (Hassan, 2003). Los qanat son galerías subterráneas construidas artificialmente con una pendiente suave, que transportan agua subterránea desde las áreas montañosas hacia las tierras bajas, en ocasiones a numerosos kilómetros de distancia. En el punto más elevado de la zona se construye el primer pozo (pozo madre) para detectar la presencia de agua subterránea, y después se excavan pozos verticales o lumbreras a una distancia de 10-30 m, para la eliminación de escombros y la ventilación del túnel. Gran parte de la población de Irán y otros países áridos dependía del agua de los qanats (Voudouris et al., 2013).

Este sistema ha perdurado durante siglos y sigue en uso en la actualidad. En Irán, por ejemplo, se han construido 22.000 qanats a lo largo de diversos milenios, que totalizan más de 270.000 kilómetros de canales subterráneos (Angelakis et al., 2012). El qanat de mayor longitud cerca de Zarand (Irán) posee 29 km, con un pozo madre de 96 metros de profundidad y 966 lumbreras a lo largo de su recorrido (Beaumont, 1971).

Los qanats han permitido la creación de numerosos oasis en áreas desérticas, proporcionando agua para la agricultura y los asentamientos humanos en territorios áridos. Esta tecnología fue adoptada por otras civilizaciones y recibió diferentes denominaciones, como "karez" en Afganistán y Pakistán, “falaj” en Emiratos Árabes Unidos y “foggara/fughara” en el norte de África.