La irrigación fue vital para el desarrollo de Mesopotamia, emplazada en el sector oriental del Creciente Fértil, en lo que hoy son Irak y Siria. Los ríos Tigris y Éufrates transportan más sedimentos que el Nilo, lo que provoca elevaciones abruptas del cauce y cambios frecuentes de los cursos de agua. El cauce del Éufrates, al situarse a mayor altura, se utilizaba como suministro, mientras que el Tigris actuaba como drenaje (Bazza, 2007). La gran llanura entre ambos ha sido ocupada por los humanos desde el 5000 a. C., con el comienzo de la civilización sumeria (Angelakis et al., 2020b).
Este antiguo valle, con un drenaje insuficiente y propenso a inundaciones, conllevó la construcción de canales para desviar el agua de los ríos y desarrollar una agricultura irrigada. De hecho, el desvío de agua a gran escala se originó probablemente en la antigua Mesopotamia (Mays, 2008). El sistema de riego en esta región era de tipo cuenca, lo que implicaba la apertura de un hueco en las presas que luego se cerraba con barro. Además, el agua se elevaba mediante el “swape” o “shaduf”, del mismo modo que en Egipto.
En Mesopotamia se construyeron grandes presas de desviación con el fin de almacenar y regular el caudal de los ríos, canalizando el agua hacia zonas de cultivo. Un ejemplo destacado es la Presa de Nimrud en Shura (actual Irak) sobre el río Tigris. Esta infraestructura estaba asociada al sistema de irrigación del canal de Nahrawn, que data de la época de Hammurabi (1792 a. C. - 1750 a. C.) e irrigaba las tierras aluviales al este del Tigris hasta las estribaciones de Persia. Este canal permaneció en funcionamiento durante siglos (Adamo y Al-Ansari, 2020).
La ciudad-estado de Babilonia, situada a lo largo del Éufrates, fue fundada hacia el 2300 a. C. por habitantes de habla acadia del sur de Mesopotamia. Los célebres Jardines Colgantes de Babilonia, una de las Siete Maravillas del Mundo, fueron probablemente construidos durante la Dinastía Neobabilónica bajo el reinado de Nabucodonosor II (604-562 a. C.) (Angelakis et al., 2020b). Aunque su existencia sigue siendo objeto de debate, se cree que se trataba de un complejo de jardines suspendidos en terrazas en la ciudad (Cartwirght, 2018).
En Yemen, la escasez de agua motivó el desarrollo de avanzadas infraestructuras hidráulicas, como las represas y las terrazas agrícolas, construidas con materiales locales y que fueron cruciales para el riego. La presa de Marib, construida inicialmente en el siglo VI a. C., es un ejemplo destacado. Esta infraestructura abastecía extensas áreas y permitió un notable desarrollo agrícola en la región, y ha sido renovada y ampliada a lo largo de los siglos para mejorar su capacidad y eficiencia (Ganchikov y Munavvarov, 1991).
Asimismo, las Piscinas de Salomón en Belén, Palestina, conforman tres grandes reservorios datados aproximadamente entre 2000 a. C. y 30 a. C. Los antiguos acueductos se utilizaban para recolectar agua de los manantiales, algunos de los cuales aún se utilizan en la actualidad para el riego (Bazza, 2007). También es relevante el canal conectado a la antigua ciudad semítica de Mari, en la actual Siria, utilizado para la irrigación (Tamburrino, 2010).