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2. España

Los regadíos históricos se extienden por gran parte de la geografía española, aunque tienen una especial significación en el ámbito mediterráneo y en las cuencas de los ríos Ebro y Guadalquivir. Son el resultado de una evolución histórica que los ha configurado. Forman parte del patrimonio hidráulico español y reúnen los rasgos que definen a todo hecho patrimonial: la durabilidad, porque en cierta medida permanecen en uso; la evolución a lo largo del tiempo, mediante el proceso de formación de los espacios irrigados; y la concienciación de la sociedad del valor cultural de los regadíos históricos.

El espacio hidráulico se articula mediante la configuración de tres factores técnicos que condicionan la morfología y las dimensiones de los sistemas de regadío:

  1. La localización del lugar de captación del agua, del acuífero.
  2. La naturaleza del espacio por donde discurre el agua, condicionada por la pendiente y por el principio geográfico de la gravedad.
  3. El espacio estricto de irrigación, estructurado mediante las parcelas regadas. Los espacios hidráulicos históricos son en la actualidad el reflejo de las sociedades que los han creado, ampliado o modelado, por lo que es determinante la influencia del factor social en su configuración (Hermosilla, 2010).