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6.3. Pago por servicios ambientales

Una herramienta clave para abordar los desafíos asociados al despoblamiento rural y al abandono de tierras es el llamado pago por servicios ecosistémicos o pago por servicios ambientales (PSA, una denominación más extendida en foros sociales). El PSA ha sido destacado como una oportunidad para alinear los intereses de conservación ambiental con las necesidades económicas de las comunidades rurales y como una forma de compensarlas por las funciones ecosistémicas que sus territorios aportan, como la regulación hídrica, el almacenamiento de carbono y la preservación de la biodiversidad. Este mecanismo busca equilibrar los costos y beneficios asociados a la conservación, reduciendo la percepción de desigualdad que suele surgir cuando las comunidades locales asumen los costos de mantener paisajes funcionales, mientras que los beneficios son disfrutados por otras regiones o grupos. Los PSA pueden fomentar la adopción de prácticas agroecológicas y de manejo sostenible del suelo, incentivando actividades que protejan los ecosistemas y, a la vez, generen ingresos para las comunidades rurales. Estas prácticas incluyen la recuperación de técnicas tradicionales de manejo del agua y del suelo, compatibles con los objetivos de conservación, como los regadíos históricos. Su aplicación, involucrando a todos los sectores y administradores, empieza a ser ya una prioridad.