Los sistemas de riego tradicionales destacan por su capacidad para integrar la producción agrícola sostenible con el mantenimiento del medio ambiente y la conservación de la biodiversidad. Los servicios de abastecimiento más relevantes que prestan son:
1. Alimentación y agricultura
Los sistemas de regadío históricos mantienen un mosaico agroecológico diverso, donde se cultivan productos de secano como trigo, cebada, almendros y olivos, junto con regadíos de alta productividad (naranjos, limoneros, lechugas, tomates, arroz, aguacates…). La ganadería, con cabras, ovejas y aves de corral, y actividades tradicionales como la caza (perdices y palomas) y la pesca (anguilas y barbos), complementan la seguridad alimentaria de las comunidades rurales. Estos sistemas tradicionales permiten la conservación de las variedades locales y la adaptación al cambio climático.
2. Agua dulce
El agua gestionada a través de acequias y canales tradicionales no solo asegura el riego agrícola, sino también el suministro para el consumo humano y el del ganado. Estas prácticas optimizan la infiltración y la recarga de acuíferos, prolongando la disponibilidad hídrica durante la estación seca.
3. Acervo genético
El mantenimiento de variedades locales de cultivos, parientes silvestres y razas ganaderas autóctonas contribuye significativamente a la resiliencia ecológica y a la soberanía alimentaria, a la vez que refuerza la identidad cultural de la región.
4. Energías renovables
Históricamente, los sistemas de riego han impulsado el uso de energías renovables como la motriz, aprovechando norias y molinos. Además, las podas o los bosques de montaña han proporcionado leña como fuente de energía local, fortaleciendo la autosuficiencia de las comunidades.
5. Incremento de la productividad agrícola
El riego tradicional mejora la productividad al convertir cultivos de secano en regadíos y al prevenir la salinización del suelo. Estas prácticas también sostienen los pastos para el ganado durante la temporada seca, lo que crea un sistema integrado de agricultura y ganadería que depende directamente del manejo sostenible del agua.
6. Materias primas
El entorno montañoso aporta recursos abióticos como grava y arenas, esenciales para infraestructuras locales, y materias primas biológicas como fibras vegetales y la seda. Este manejo de recursos refleja un equilibrio entre la conservación y el aprovechamiento sostenible.
7. Medicina natural y principios activos
Las plantas medicinales, abundantes en la región, se utilizan para preparar remedios naturales, un legado de conocimientos transmitido a lo largo de generaciones y valorado tanto por sus propiedades curativas como por sus propiedades culturales.