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3.2. Captación de agua subterránea

Los valores intrínsecos de los regadíos históricos radican en su importancia inherente, tanto para la conservación del paisaje cultural como para la de la biodiversidad. Estos sistemas han modelado a lo largo de los siglos un entorno único que combina la actividad humana con la naturaleza, dando como resultado paisajes que son tanto estéticamente valiosos como ecológicamente significativos por:

La conservación del patrimonio cultural: Los regadíos representan una herencia histórica que merece ser preservada por su valor en sí mismos, independientemente de su utilidad actual.

Favorecer la resiliencia ecológica (y socioecológica): Son sistemas de economía circular locales de baja dependencia tecnológica y energética. Son esenciales para mantener la diversidad genética en cultivos y en el ganado, contribuyendo a la adaptabilidad ante desafíos como el cambio climático (Pearson 2016).