Los valores instrumentales de los regadíos históricos se manifiestan a través de los beneficios tangibles y funcionales que aportan a la sociedad y al medio ambiente; entre ellos destacan:
- Disponibilidad del agua
Los regadíos incrementan el suministro hídrico durante la temporada seca, favoreciendo actividades como el riego agrícola, los pastos de verano, la transformación de cultivos de secano en regadío y el abastecimiento de agua potable para comunidades locales y zonas aguas abajo.
- Prevención de desastres naturales
Estos sistemas mejoran la humedad del suelo, reducen el riesgo de incendios forestales y controlan los flujos de agua, lo que previene inundaciones y mitiga la erosión del suelo.
- Biodiversidad agrícola y silvestre
Los regadíos históricos proveen hábitats únicos que benefician a especies dependientes de la humedad, al tiempo que preservan variedades locales de cultivos, como la patata de nieve, y razas autóctonas de ganado, como la vaca pajuna.
- Turismo y recreación
Los regadíos históricos son recursos multifuncionales que promueven el turismo ecológico y actividades recreativas, lo que, a su vez, fortalece las economías locales.